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  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • Jan 31, 2024
  • 2 min read


Recientemente propuse tomar la iniciativa de la construcción de la Ave. Paseo del Río, que actualmente trata de extenderse desde la Ave. Francisco Caamaño Deñó hasta el Puente Francisco del Rosario Sánchez, y extenderla hasta el puente Jacinto Peynado y extender una avenida similar en el otro margen del Río Ozama para convertir esa zona en el corazón comercial del Gran Santo Domingo. En esta ocasión deseo profundizar un poco más en esa propuesta.        


Las avenidas en los márgenes del Río Ozama, como indiqué anteriormente, deben tener una especial prioridad para facilitar el tránsito de peatones y servir como espacios de recreación y esparcimiento para la población. Adicionalmente se debe crear infraestructura marítima para facilitar la navegación a lo largo del río, y crear múltiples puentes que conecten ambas avenidas.


Los espacios en los lados de estas avenidas deben ser priorizados para proyectos de viviendas de muy alta densidad y zonas comerciales. En muchas ciudades del mundo, incluyendo en las varias de las capitales más importantes, la ladera de los ríos tienden a ser las zonas más exclusivas y de mayor flujo de visitantes, y este proyecto debe apuntar a esto. Estas avenidas deben apuntar a convertirse en el centro del Gran Santo Domingo.


De este objetivo derivarían múltiples efectos. Por un lado, el hecho de que estas avenidas estarían bordeando ambos márgenes del Río Ozama crea el potencial de convertirles en el punto de partida para múltiples soluciones de transporte urbano hacia a las afueras del río que hoy fungen como los centros del Distrito Nacional y la Provincia de Santo Domingo. Adicionalmente, esto generaría un boom de viviendas con zonas de muy alta densidad que en el mediano y largo plazo contendría el aumento del valor de las viviendas en el Gran Santo Domingo y cambiaría dramáticamente el aspecto de toda la zona relativamente cercana al río.


Adicionalmente otro factor, quizás tan importante como los antes mencionados, que derivaría de este proyecto es que se tendería a cambiar al Río Ozama en el mediano y largo plazo. Con este nuevo enfoque los desagües que habitualmente vierten toneladas de basura hacia al río captarán mayor atención del sector público y privado y estimularía su control o eliminación a través de múltiples iniciativas de ambos sectores. El saneamiento del río sería una prioridad constante del Gran Santo Domingo, y se estaría cambiando radicalmente la dinámica de incentivos económicos alrededor del uso del mismo, pasando a ser su cuidado notoriamente más rentable que su contaminación.   


Inicialmente, cuando originalmente hice la propuesta, la consideré desde una perspectiva muy enfocada alrededor de la infraestructura y el impacto que eso tendría en la zona. Mientras más la he considerado me ha resultado evidente que su potencial impacto sería más significativo en todo el Gran Santo Domingo, y entiendo que el Estado debería poner toda su fuerza en impulsar un proyecto de este tipo, cambiando para siempre la cara de la ciudad que creció de espaldas al río. 


 
 
 
  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • Jan 9, 2024
  • 2 min read


Una de las obras más interesantes de los últimos años, pero que en gran medida ha pasado desapercibida, es la construcción de la Avenida Paseo del Río en el margen derecho del Río Ozama en el Distrito Nacional. Considerando la zona, y el hecho de que viene bordeando el habitualmente despreciado río Ozama, no sorprende la poca atención sobre esta obra, pero genuinamente creo que este pudiera ser el primer paso en redefinir el futuro del Gran Santo Domingo si se toma como punto de partida hacia algo más grande. 


Actualmente se está terminando la segunda fase de la avenida que llega hasta el Puente Francisco del Rosario Sánchez pasando por la Ciénaga y los Guandules uniéndose con la Avenida Francisco Caamaño Deñó hasta el Malecón. El impacto en esa zona históricamente desfavorecida de la ciudad ya es palpable tanto en humanizar el espacio, reubicando a miles de familias en hogares más dignos, así como en crear un potencial social, económico y turístico para la ciudad de manera general al hacer una ruta vial y peatonal atractiva al margen del río que le rodea.


Eso dicho, entiendo que el proyecto debería ser más ambicioso, no solo extendiendo el alcance y objeto de la Avenida Paseo del Río hasta el puente Presidente Peynado de la Máximo Gómez, y luego, cuando las condiciones económicas y sociales de la ciudad hagan factible su extensión, hasta el puente de la Avenida Jacobo Majluta, sino que adicionalmente se realice un proyecto similar en el margen izquierdo del río conectando la Avenida España hasta el mismo puente Presidente Peynado.


Entiendo que es importante que estos proyectos tengan un enfoque a viabilizar el tránsito peatonal y de bicicletas, y que los mismos sirvan como puntos de recreo y distensión de la población de la ciudad, agregando muelles e infraestructura de transporte marítimo que agreguen atractivo comercial y turístico para la zona. 


La ventaja agregada de extender el proyecto de la Avenida Paseo del Río más allá en la franja occidental del río Ozama y crear un paseo adicional en la franja oriental es que esto haría posible el, cuanto menos, triplicar los puentes de acceso hacia el Distrito Nacional desde Santo Domingo Este y Norte a un costo notoriamente más bajo al que estamos acostumbrados cuando les comparamos a los 3 puentes donde hoy se concentra el flujo entre estas demarcaciones, que se verían notoriamente descargados al agregarse más opciones para el cruce en ambas direcciones. 


Estas obras no solo cambiarían radicalmente la cara de los márgenes del río Ozama, y del mismo río, sino que implicaría una transformación material del Gran Santo Domingo, de una ciudad que en su crecimiento parece estar huyendo del río hacia una que empezará a concentrar más de sus riquezas y actividades comerciales alrededor de la corriente de agua que le vio nacer, dejando detrás de sí casi un siglo de abandono y desinterés.


 
 
 


De mantenerse las cosas como han marchado en los últimos 20 años, es altamente probable que para el año 2050 la República Dominicana alcance el estatus de economía avanzada. Dicho lo anterior, estoy convencido de que la mayor amenaza a este importante hito se encuentra en nuestro sistema de seguridad social. Si las cosas no cambian en ese sector en el corto plazo, estaremos sufriendo un shock que nos retrasaría décadas de avances económicos y es algo que debe atender con urgencia. 


Tanto me preocupa este tema que hasta la fecha 2 de mis artículos de propuestas han versado sobre la situación del Sistema Dominicano de Seguridad. Este será uno nuevo, y para esta ocasión reverso una propuesta anterior de aumentar la interconexión de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) con el sistema financiero, para ahora proponer la eliminación de la intermediación del TSS en la recaudación, traspaso y pagos realizados en el sistema. 


La intermediación del TSS es quizás el problema más importante que ha venido arrastrando nuestro sistema. Para realizar depósitos en las cuentas de capitalización individual nunca ha sido para los usuarios tan sencillo o intuitivo como depositar dinero en una cuenta bancaria, la dificultad en reproducir esa experiencia existe enteramente por la existencia del TSS y su rol de intermediario. 


Esa intermediación limitó el acceso para la cotización de los profesionales liberales y el sector informal. Redujo por décadas la capacidad de los cotizantes de realizar aportes extraordinarios a sus cuentas.Hasta el momento sigue siendo uno de los factores que dificultan la implementación de las cuentas complementarias de pensiones. El TSS sigue siendo parte de las dificultades técnicas para facilitar la movilidad de las cuentas de capitalización individual entre las distintas AFPs del sistema.


La TSS debe preservar un rol importante en el sistema, como recibir los reportes, dar seguimiento y supervisar las captaciones y pagos realizados por las AFPs a sus cotizantes. Así mismo esta debe centralizar las informaciones de los flujos del sistema y documentar las decisiones del Consejo Nacional de la Seguridad Social relativas a dichos flujos.


Dicho lo anterior debemos iniciar la transición para descontinuar la intermediación de la TSS en el sistema de cotización y pagos del sistema de pensiones, para que en lo adelante estos se ejecuten de forma ordinaria a través del sistema financiero. Con est transición se debe adecuar la normativa para viabilizar regulatoriamente todas las operaciones que técnicamente fueron impedidas por esa intermediación de la TSS. 


Este sería apenas un paso dentro de los múltiples que tendremos que dar para viabilizar el SNSS y evitar que sus problemas degeneren en una crisis social, fiscal y financiera como resultado de la inacción. Lo importante es aceptar que este tipo de cambios ya no son solo necesarios sino indispensables y empezar a ejecutarlos.  


 
 
 

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