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  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • Feb 7
  • 2 min read

En los últimos años el Estado dominicano ha venido ejecutando una reforma paulatina en la gestión de las empresas estatales que, aunque en gran medida ha pasado desapercibida, supone un cambio importante en la dirección correcta que en el mediano y largo plazo traerá enormes beneficios para el país y el mismo Estado. El viernes pasado mediante dos decretos el Poder Ejecutivo ordenó la sustitución de la Empresa de Transmisión de Electricidad Dominicana (ETED) y la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET) por sociedades comerciales de capital totalmente estatal, lo que representa una continuidad de esa estrategia. 


Por décadas el Estado dominicano estuvo creando mediante decretos un montón de entidades públicas para la ejecución de actividades netamente comerciales que quedaban sujetas a un marco jurídico y contable que no era compatible con su objetivo. Esa incompatibilidad genera costos e ineficiencias que han afectado la sostenibilidad financiera de esas entidades que necesitaban operar más como empresas que como oficinas públicas. 


En los últimos años eso ha cambiado. La Oficina Metropolitana de Autobuses ahora es la Operadora Metropolitana de Servicios de Autobuses, S.A., la Central Termoeléctrica de Punta Catalina hoy es la Empresa de Generación Eléctrica de Punta Catalina, S.A., una Dirección del Ministerio de Defensa es hoy la Industria Militar Dominicana, S.A., de primera instancia fue creada la Empresa Minera Dominicana, S.A., y ahora la medida, correctamente, se ha extendido a ETED y OPRET.  


La sustitución de empresas estatales creadas por decreto hacia sociedades comerciales crea muchas oportunidades en la gestión de las empresas estatales, una de las más interesantes es la creación de una empresa tenedora (holding) estatal. Las nuevas sociedades comerciales se han venido creando con el Estado dominicano por intermedio de un Ministerio fungiendo como su principal accionista lo que va a presentar dificultades que una tenedora va a aliviar y va generar múltiples oportunidades que la actual estructura no permite, y es un tema sobre el cual tengo la intención de profundizar en un próximo artículo.


Por mucho tiempo ha existido una profunda falta de entendimiento sobre las diferencias de las funciones públicas y privadas del Estado, pero esta creación de sociedades comerciales estatales muestra que esto finalmente está cambiando y que hay un reconocimiento que aún siendo ejecutado como un monopolio del Estado, muchas funciones que habían sido delegadas a oficinas públicas requieren una visión mercantil de las mismas, por ser esencialmente actividades empresariales del Estado. Todo esto es un paso importantísimo en la dirección correcta.  


 
 
 
  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • Feb 7
  • 2 min read

Recientemente el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) ha venido apareciendo en los titulares de los medios por las razones equivocadas, pero esto no debe desviar la atención sobre en lo que esa entidad se ha convertido. En unos 25 años el ITLA ha pasado de ser el sujeto de chistes sobre los supuestos sueños inalcanzables de desarrollo de los dominicanos como era visto en sus inicios, hasta hoy ser una de las herramientas más importantes del Estado dominicano en la educación técnica, la investigación y el desarrollo.


De sus aulas y laboratorios han salido docenas de miles de técnicos en múltiples ramas que hoy enorgullecen a nuestro país por su desempeño aquí y en el exterior, y el impacto que tienen en el día a día de nuestra economía con su trabajo. Adicionalmente el ITLA ha aportado, con el esfuerzo de sus estudiantes y egresados, múltiples soluciones prácticas de las cuales se han beneficiado el Estado y miles de dominicanos.


En las décadas desde el inicio de sus operaciones el ITLA, con sobradas razones, se ha convertido en un orgullo nacional y una muestra de lo que podemos alcanzar como país si nos lo proponemos e invertimos adecuadamente hacia una meta. Los eventos recientes deben llamarnos a la necesidad de cuidar lo que allí hemos construido, promoviendo una mejor gobernanza donde se descentralice la toma de ciertas decisiones. 


Adicionalmente, el ITLA debe seguir moviéndose en la dirección de alcanzar su autosostenibilidad económica y reducir su dependencia del Estado. Esto necesariamente va a requerir incluir dentro de su oferta programas con titulación universitaria que puedan atraer más estudiantes, especialmente del extranjero, y empezar a monetizar los desarrollos alcanzados dentro de sus aulas. Esto implicaría los primeros pasos para reorientar al ITLA de una entidad enfocada en la ejecución técnica (enseñando el “como”) hacia una orientación más en la frontera de las ciencias (promoviendo el “qué sigue”).    


La introducción de programas de bioingeniería y biomedicina que promuevan la investigación sobre enfermedades tropicales y sus vectores de contagio podrían servir de punta de lanza en una nueva etapa para el ITLA, donde esta se pueda enfocar más en la innovación y pueda atraer estudiantes de todo el mundo que no solo le sirvan para crecer su reputación técnica, sino para también darle sostenibilidad económica en el largo plazo. 


República Dominicana no puede permitirse ver degradada la reputación ni efectividad del proyecto que ha construido en el ITLA, por el contrario, debe apoyarse en la ambiciosa visión que sirvió para su creación para seguir llevándole lejos y hacerle crecer más allá de nuestra frontera. El potencial está ahí, sus docentes, estudiantes y egresados son prueba viviente de ello, solo nos falta dejarles brillar y que sigan con el mismo impulso que les ha traído hasta donde están hoy.    


 
 
 
  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • Feb 7
  • 2 min read

Desde hace poco más de 10 años la Feria Internacional de Turismo en Madrid (FITUR) ha sido una cita obligatoria para los empresarios y la clase política nacional. En ese tiempo miles de millones de dólares en inversiones han fluido hacia nuestro país y el número de turistas que nos visita se ha triplicado, es claro que la estrategia de tener una participación agresiva en FITUR ha dado muy buenos resultados, y quizás sea tiempo de evaluar replicarla hacia otras industrias. 


El turismo representa más del 15% del Producto Interno Bruto y más del 25% del ingreso de divisas de nuestro país. Esos números reflejan la importancia del sector para la República Dominicana, pero también hablan de una alta dependencia al mismo que debe motivar urgencia para diversificar nuestra economía, y la estrategia de FITUR puede ser replicada para lograrlo en el mediano y largo plazo.


Desde los problemas en la cadena de suministro global que surgieron luego de la pandemia del COVID-19 el Estado ha venido impulsando la imagen del país como foco de near-shoring para atraer la inversión de empresas del exterior en industrias menos tradicionales para la República Dominicana.


El país puede hacer un caso bastante persuasivo para atraer esas inversiones. Nuestra estabilidad política, social y económica, la adhesión a principios democráticos y nuestras buenas relaciones con las principales potencias económicas del mundo, son de las virtudes cada vez más escasas (y valiosas) en el mundo y en la región de las que podemos hacer alarde. A esto se le suma un marco de legal predecible y estable en el tratamiento de la inversión extranjera, y nuestra experiencia operando dentro de acuerdos comerciales tales como DR-CAFTA y el EPA.   

    

Habiendo establecido lo anterior, nos queda empezar a vendernos y para ello tenemos las lecciones aprendidas de FITUR. Se debe movilizar a las zonas francas y la industria local para que sean nuestros voceros en ferias como Hannover Messe (Alemania), IMTS (Estados Unidos), MEDICA (Alemania), etc. para construir y establecer una presencia permanente en esos foros y darle visibilidad a nuestro país en esas industrias con la misma agresividad que lo hemos venido haciendo con el turismo en FITUR. 


El desarrollo de nuestra industria turística es motivo de celebración, pero debemos estar conscientes de sus limitaciones y lo que estas pueden representar para nosotros en el largo plazo si nos hacemos totalmente dependientes a este en un ambiente global cada vez más hostil. Utilicemos lo que hemos aprendido de vendernos como destino turístico para aplicarlo en el proceso de industrialización de nuestro país y diversificar las fortalezas de nuestra economía, tenemos un buen caso de negocios para atraer las inversiones, pero tenemos que dar a conocernos más allá de nuestro sol y nuestras playas.  


 
 
 

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