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  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • 1 day ago
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Desde hace poco más de 10 años la Feria Internacional de Turismo en Madrid (FITUR) ha sido una cita obligatoria para los empresarios y la clase política nacional. En ese tiempo miles de millones de dólares en inversiones han fluido hacia nuestro país y el número de turistas que nos visita se ha triplicado, es claro que la estrategia de tener una participación agresiva en FITUR ha dado muy buenos resultados, y quizás sea tiempo de evaluar replicarla hacia otras industrias. 


El turismo representa más del 15% del Producto Interno Bruto y más del 25% del ingreso de divisas de nuestro país. Esos números reflejan la importancia del sector para la República Dominicana, pero también hablan de una alta dependencia al mismo que debe motivar urgencia para diversificar nuestra economía, y la estrategia de FITUR puede ser replicada para lograrlo en el mediano y largo plazo.


Desde los problemas en la cadena de suministro global que surgieron luego de la pandemia del COVID-19 el Estado ha venido impulsando la imagen del país como foco de near-shoring para atraer la inversión de empresas del exterior en industrias menos tradicionales para la República Dominicana.


El país puede hacer un caso bastante persuasivo para atraer esas inversiones. Nuestra estabilidad política, social y económica, la adhesión a principios democráticos y nuestras buenas relaciones con las principales potencias económicas del mundo, son de las virtudes cada vez más escasas (y valiosas) en el mundo y en la región de las que podemos hacer alarde. A esto se le suma un marco de legal predecible y estable en el tratamiento de la inversión extranjera, y nuestra experiencia operando dentro de acuerdos comerciales tales como DR-CAFTA y el EPA.   

    

Habiendo establecido lo anterior, nos queda empezar a vendernos y para ello tenemos las lecciones aprendidas de FITUR. Se debe movilizar a las zonas francas y la industria local para que sean nuestros voceros en ferias como Hannover Messe (Alemania), IMTS (Estados Unidos), MEDICA (Alemania), etc. para construir y establecer una presencia permanente en esos foros y darle visibilidad a nuestro país en esas industrias con la misma agresividad que lo hemos venido haciendo con el turismo en FITUR. 


El desarrollo de nuestra industria turística es motivo de celebración, pero debemos estar conscientes de sus limitaciones y lo que estas pueden representar para nosotros en el largo plazo si nos hacemos totalmente dependientes a este en un ambiente global cada vez más hostil. Utilicemos lo que hemos aprendido de vendernos como destino turístico para aplicarlo en el proceso de industrialización de nuestro país y diversificar las fortalezas de nuestra economía, tenemos un buen caso de negocios para atraer las inversiones, pero tenemos que dar a conocernos más allá de nuestro sol y nuestras playas.  


 
 
 
  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • 1 day ago
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Al principio parecía un chiste de mal gusto, pero ya ha evolucionado a un tema serio que amenaza con crear una fisura irremediable en la alianza defensiva más importante en la historia del hemisferio. La disputa por el control territorial de Groenlandia es un síntoma de una enfermedad que empezó y sigue corroyendo el cuerpo europeo en Ucrania, la debilidad europea allí está haciendo metástasis en todas partes y si esto no es atendido de forma decisiva no se va a detener en Groenlandia. 


Groenlandia ha sido un territorio del Reino de Dinamarca desde el Siglo XVII cuando Dinamarca y Noruega eran parte de un mismo reinado. No obstante ser la isla más grande del mundo tiene una población de apenas 56,000 personas debido a las condiciones climáticas extremas que resultan de su ubicación cercana al Polo Norte, quedando una porción significativa de su territorio cubierta por hielo.


Esa ubicación, en cambio, ha sido la clave de su importancia estratégica tanto para Europa como para los Estados Unidos, debido a las rutas aéreas y marítimas polares que facilitan su posición. Desde la década de los 80s, por el efecto del cambio climático, la importancia estratégica de Groenlandia se ha incrementado como resultado de los inviernos menos agresivo y el deshielo del Polo Norte. 


Desde la ocupación ilegal de Crimea por parte de Rusia en 2014, Europa no ha mostrado ningún interés o esfuerzo significativo por defenderse. La agresión descarada es enfrentada con discursos y regaños públicos sin acción alguna que demuestre la seriedad de lo que tantas palabras dicen defender. La tibieza europea en Ucrania ha dado pie a la creencia generalizada de que Europa carece de la capacidad de defender sus intereses, y esto ahora se manifiesta en la situación de Groenlandia. 


El problema para Europa es que esta tiene intereses en las Américas que van desde bien al norte en Groenlandia hasta bien al sur en las Islas Malvinas, y el problema para nosotros en República Dominicana, es que Europa tiene una alta concentración de esos problemas en el Caribe. 


Ahora que vivimos bajo la realidad de que las reglas del Derecho Internacional son meras sugerencias para las potencias militares del mundo, la incapacidad de Europa de poner fin al problema ruso en Ucrania va a debilitar su posición para defender sus intereses en las Américas empezando por Groenlandia y luego propagándose al resto del continente incluyendo a las Antillas Menores, Guyana Francesa y todos de los territorios que aún están bajo tutelaje europeo. 


Se está haciendo muy urgente para occidente y las democracias globales que el viejo continente despierte, lamentablemente no sé cuantas bofetadas debe recibir Europa para finalmente hacerlo. Sea en Ucrania, Groenlandia o en la próxima crisis si Europa no reacciona, el mundo que se forjó sobre los escombros de la Segunda Guerra Mundial se va a seguir esfumando.            


 
 
 
  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • 1 day ago
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“Los tiempos difíciles crean a los hombres fuertes, los hombres fuertes crean los buenos tiempos, los buenos tiempos crean a los hombres débiles, los hombres débiles crean a los tiempos difíciles.” G. Michael Hopf, “Los Que Se Quedan” (2016). Hoy estamos en la era de los hombres débiles.


La “Generación Grandiosa” enfrentó la embestida de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial para dejarnos como legado el orden internacional que durante 80 años nos dió el período de paz más duradero en la historia escrita de la humanidad que al mismo tiempo nos trajo la era de mayor prosperidad. Los períodos de hambruna generalizada se eliminaron, la pobreza global se redujo al punto más bajo en nuestra historia, las enfermedades que diezmaban generaciones completas se esfumaron y los hitos científicos y tecnológicos más grandes se lograron bajo la sombrilla de su legado, en el que será reconocido sin ninguna duda como el período más próspero de la humanidad.


Pero “los buenos tiempos crean a los hombres débiles”. Los hombres débiles favorecen unanimidades impuestas por el miedo a la construcción de consensos, el reconocimiento de “sus verdades” sobre la verdad objetiva, creen y apuestan a un mundo donde la fuerza hace la razón, y las leyes se hacen y están para todos los demás y nunca para ellos.      


Los débiles de mente tienen egos directamente proporcionales al tamaño de sus inseguridades y necesitan validación constante, prefieren recibir mentiras que les den la razón que a enfrentar las verdades. La realidad objetiva les ofende y esa contradicción la enfrentan con lo único que tienen, la fuerza. Por supuesto, el ejercicio de esa fuerza nunca supone un riesgo personal para el débil, son los otros los que deben cargar con el peso de las consecuencias, porque los débiles no pelean sus batallas sino que mandan a los hijos y nietos de los otros a morir por sus causas.


Y también hay débiles de carácter. Estos pueden ver la realidad que se les viene plantando en la cara y se aferran a las fórmulas tradicionales moldeadas para otros tiempos que atendían a otras realidades, y al final hacen nada. Se les olvida que a los bravucones y abusadores se les hace frente y se les responde en el único lenguaje que conocen y entienden, pero prefieren desdoblarse para acomodarles y dejan que las circunstancias les moldeen antes de ellos moldear las circunstancias. 


Estamos en la era de los hombres débiles y se avecinan tiempos difíciles. En esos tiempos difíciles debemos procurar preservar las lecciones aprendidas de la Generación Grandiosa que fueron pasadas a nosotros, para que ese aprendizaje junto al que derive de los tiempos que vienen resulten en hombres fuertes, mejores que los que hasta ahora hemos tenido, para que nos encaminen hacia los nuevos buenos tiempos. 


 
 
 

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