top of page
  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • May 13
  • 2 min read

Una de las palabritas más populares y usadas en las conferencias económicas y financieras de los últimos años es “nearshoring”. Esta palabra se usa para describir la estrategia empresarial de establecer parte de sus cadenas de suministro en países geográficamente más cercanos para evitar disrupciones significativas, la cual fue utilizada luego de los cuellos de botella provocados por la reapertura económica luego de la pandemia del COVID-19. 


En República Dominicana nos ha gustado bastante la estrategia porque sabemos que dada nuestra cercanía con Estados Unidos esta nos hace una candidata ideal para recibir las inversiones de esa recomposición de las cadenas de suministro. El problema es que ya esa es una historia de otros tiempos, y mientras nos quedamos a esperar a que las inversiones vinieran por virtud de nuestra geografía y el clima social y político, el mundo se ha empezado a mover en la dirección de otra palabrita, el “friendshoring”. 


Esta nueva palabra se refiere a la estrategia comercial de empresas y países de establecer puntos de producción y de sus cadenas de suministro en países políticamente aliados para priorizar la seguridad y su confianza. Para un país cuyo acuerdo comercial más reciente fue para darle continuidad con Reino Unido a un acuerdo suscrito 11 años antes con la Unión Europea como respuesta al Brexit, el “friendshoring” es claramente un reto.


Seamos honestos, ni el DR-CAFTA con Estados Unidos y Centroamérica ni el EPA suscrito por la Unión Europea con el Cariforo fueron acuerdos concertados activamente por la diplomacia dominicana. Estos acuerdos surgieron por el esfuerzo de las potencias económicas y nosotros tuvimos la dicha de estar relativamente cerca para poder adherirnos. Aún viviendo la actual recomposición del comercio internacional, nuestro país no parece tener la cultura diplomática ni la disposición de buscar activamente acuerdos comerciales con otros países para reposicionarnos o mitigar los riesgos de estos cambios. Justo por ello el “friendshoring” es un reto.


Pero sí creo que es algo que podemos perseguir. Las mismas ventajas comerciales que tiene nuestro país en el “nearshoring” aplican para el “friendshoring”, y los potenciales beneficios pueden ser aún mayores ya que el “friendshoring” se ejecuta como una estrategia intencional empujada por los gobiernos de potencias comerciales de las que somos cercanos y no como un análisis puramente económico hecho en una mesa corporativa. Pero para alcanzar esos beneficios lo que sí tenemos que demostrar es el compromiso político y jurídico frente a nuestros aliados, punto en el cual podríamos hacer mucho mejor trabajo del que actualmente realizamos. 


Tenemos muchas posibilidades en Estados Unidos, Europa, Canadá, Japón, Corea del Sur, Australia y en toda Latinoamérica. Tenemos el conocimiento y las capacidades en industrias que muchas de esas potencias comerciales buscan asegurar con cadenas de suministro y producción en territorios de países aliados. Pero esto no nos va a caer del cielo por dicha, esto tenemos que buscarlo activamente con una mentalidad que vaya más allá de simple acuerdos comerciales y más enfocada en ofrecer a nuestro país como un territorio seguro hacia donde puedan mirar nuestros aliados.


 
 
 
  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • May 13
  • 2 min read

Estamos en el 4to año de la invasión de Rusia a Ucrania y para el que ha dejado de seguir de cerca el conflicto, la narrativa de una Ucrania débil e indefensa haciendo de tripas corazón para contener al ejército Rusia puede parecer persistente. La realidad dista bastante de donde estaba en febrero de 2022, para el momento en que acabe este conflicto Ucrania no va a ser una antigua república soviética tratando de levantarse como lo que vimos en Europa del Este en los años 90s, sino una potencia media emergente con una voz decisiva dentro de Europa. 


Las señales han estado ahí en los últimos 2 años, pero la guerra en Irán ha servido para revelar con mayor claridad el potencial ucraniano post-invasión. Los países del Golfo y el Pentágono se han girado hacia Ucrania para adquirir y conocer sus sistemas de defensa anti-balísticos y anti-drones, en particular los de fabricación iraní. Después de años de experiencia en combate real en un campo de batalla moderno, Ucrania es el centro global de innovación militar.


Para el momento en que termine su guerra con Rusia, Ucrania va a estar culminando su proceso de entrada a la Unión Europea, y cuando entre lo hará con el ejército más grande y experimentado de Europa. Quizás más importante aún, Ucrania va a entrar a la Unión Europea con una cultura enfocada a la innovación en manufactura y en la investigación y desarrollo con nuevas tecnologías. 


Antes de la guerra la economía ucraniana estaba centrada en sus exportaciones agrícolas y su participación desproporcionada en el mercado global de ciertos rubros, para el momento en que acabe esta guerra Ucrania no va a ser la misma. Si bien tomarán años, sino décadas, para que la economía de Ucrania pueda recuperarse a los niveles previos a 2022, es probable que la recuperación venga montada arriba de su capacidad tecnológica y manufacturera, y no sobre su agricultura. 


La Unión Europea desde sus inicios y la Europa de la post-guerra ha venido centrada en los intereses de los países del centro del continente como Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, una vez la guerra termine Ucrania probablemente será la punta de lanza para elevar las voces de Europa del Este junto a Polonia y los países bálticos. Ese bloque de países ya se viene perfilando como el motor económico y poblacional de Europa y la entrada de Ucrania solo va a fortalecerlo. 


La guerra ha venido moldeando a la sociedad, las instituciones y la economía de Ucrania. Desde la caída de la Unión Soviética ese país quedó reprimido por los vestigios de su pasado soviético y los intereses del Kremlin, pero ya esa herencia luce decididamente enterrada abriendo espacio para una nueva Ucrania que será cada vez más relevante en la región y potencialmente en toda Europa. 


Para el año 2035 Ucrania se verá radicalmente distinta a la Ucrania de febrero de 2022, Europa y el resto del mundo ya están empezando a notarlo y deben empezar a actuar conforme a esa nueva realidad.


 
 
 
  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • Apr 21
  • 2 min read

En la literatura y la cultura general se ha hablado bastante del famoso “excepcionalismo americano” donde Estados Unidos se visualiza a sí mismo como una nación inherentemente distinta, única y superior a las demás naciones. Aunque es menos conversado, pero muy arraigado, también existe el excepcionalismo dominicano, similar a los americanos nos entendemos como una nación inherentemente distinta y única, solo que contrario a ellos nosotros optamos por entendernos inferiores a las demás naciones.


Le atribuimos al “dominicano” la propensidad al desorden, la falta de educación, la violencia, el irrespeto a las normas, las “malas mañas” y, de manera general, todos los atributos negativos que de tiempo en tiempo vemos reflejados en nuestra sociedad. Estamos tan seguros del excepcionalismo dominicano que ya es una de las excusas más socorridas para justificar nunca impulsar las múltiples mejoras que necesitamos, porque “el dominicano no va a entender eso”. 


Es una anécdota común el hablar del dominicano que sale de su país y se somete sin contemplación a todas las normas de la nación que visita, “mágicamente” dejando en la isla la que era su forma de ser para adaptarse a un “país con reglas”, pero que una vez vuelve a la República Dominicana inmediatamente retoma el “salvajismo” exactamente donde lo había dejado.  


Es tiempo que vayamos dejando detrás la excusa del excepcionalismo dominicano para justificar el hacer nada. No es “magia” que adoptemos una forma distinta de comportarnos cuando estamos acá y otra cuando salimos del país, tampoco es único en la República Dominicana el desorden, la violencia o la falta de educación. Debemos entender que no somos excepcionales y que en todas las sociedades al igual que en la nuestra también se cuecen habas, en muchos casos la diferencia no está en las personas o el gentilicio, a veces ni siquiera en la educación, sino en como diseñamos nuestra estructura institucional y física.


Los dominicanos somos seres humanos como cualquier otro, y actuamos en base al ambiente en el que nos desarrollamos. Si nuestro entorno está diseñado para incentivar el desorden, si nuestras leyes están pobremente estructuradas al punto donde su incumplimiento es más barato que su cumplimiento, y si las instituciones son las primeras en quedar atrapadas en sus propios absurdos, por supuesto que eso va a fomentar lo que tenemos. 


Ya basta de usar nuestro gentilicio y el excepcionalismo dominicano como excusa para no hacer lo que nuestra sociedad necesita, no somos subhumanos ni menos que nadie en este planeta y realmente nos merecemos la oportunidad de vernos como iguales al resto y en base a ello actuar conforme.


En otro espacio hablé de lo mucho que República Dominicana ha mejorado en las últimas décadas no obstante nuestro pesimismo cultural, y eso es un testimonio de lo que somos capaces de lograr si dejamos de fabricar excusas para nosotros mismos. Tenemos limitaciones, por supuesto, pero al igual que toda la raza humana de hoy y la que ha existido por milenios, lo que nos va a destacar es como las logramos superar, y para ello debemos dejarnos de ver como mediocres excepcionales.


 
 
 

© 2023 by Orlando Gómez. Blog Proudly created with Wix.com

Esto dizque sirve para hacer un newsletter... No pongas nada, que no me gusta hacer spam.

Thanks for submitting!

bottom of page