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  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • Apr 21
  • 2 min read

Se puede afirmar que la industria militar dominicana está viviendo un momento histórico con los resultados que vienen dando la empresa estatal Industria Militar Dominicana, S.A. y el Fideicomiso Público para el Desarrollo de la Industria Aeronáutica y Espacial, pero para que estos logros puedan consolidarse en una verdadera industria militar nacional se debe fomentar la creación de empresas privadas criollas desarrollando y produciendo activos militares para nuestro país y potenciales compradores del exterior.


En apenas unos pocos años en República Dominicana ya se producen vehículos blindados y se ensamblan aviones de patrullaje, algo que hasta hace no mucho era considerado improbable sino directamente imposible para nuestro país. La iniciativa pública para lograr esto merece reconocimiento y es un esfuerzo que amerita cuidado y continuidad en los próximos gobiernos.


Dicho lo anterior, es importante que el Estado dominicano se vuelque a fomentar la iniciativa privada para el desarrollo de equipos militares no solo como un esfuerzo para atender sus necesidades estratégicas de defensa sino para profundizar las políticas de industrialización de nuestra economía.


Si bien los logros de la iniciativa pública han sido impresionantes, estos están sostenidos sobre una base frágil. El Fideicomiso Público para el Desarrollo de la Industria Aeronáutica y Espacial se extingue en 2028 y la gobernanza estratégica de la Industria Militar Dominicana, S.A. podría estar sujeta a modificaciones en cada cambio de gobierno, algo que no es propio de una industria que opera en líneas de tiempo que pueden extenderse por décadas, de ahí la importancia de la participación del sector privado. 


Más aún, impulsar una industria militar privada en nuestro país sirve como punto de apalancamiento para las estrategias de industrialización de nuestra economía. El desarrollo de soluciones para uso militar tienden a generar aplicaciones para uso civil que en manos de empresas privadas facilita su comercialización a escala. Lo anterior podría implicar más inversión privada en investigación y desarrollo, más registros de patentes y dar las primeras pinceladas para crear una cultura de innovación para nuestro país.


El primer mensaje que debe dar el Estado es que no tiene planificado establecer un monopolio de producción militar a favor de las iniciativas públicas, esto con el propósito de estimular y viabilizar cualquier esfuerzo privado de producir sus propios activos militares para venderlos a las Fuerzas Armadas Dominicanas y cualquier aliado regional interesado. Por otro lado, es importante que se defina un marco regulatorio especial para la industria militar dominicana, no para agregar barreras de entradas sino para definir el marco de interacción entre el Estado y el sector privado para el desarrollo de activos militares y unas reglas de juego claras para facilitar su comercialización.


Los avances logrados por el Estado dominicano para hacer posible una industria militar en nuestro país son admirables, pero debemos asegurar su durabilidad y que esta pueda crear sinergias con la producción nacional, es por ello que la participación del sector privado ya se viene haciendo crucial. 


 
 
 
  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • Apr 21
  • 3 min read

El 20 de octubre de 1973 los países árabes en la OPEC iniciaron un embargo petrolero hacia los Estados Unidos por el apoyo que este dió a Israel durante la Guerra de Yom Kippur. El embargo produjo un shock en todo el mercado global de petróleo que vio el precio de este bien cuadruplicarse al pasar de los $3 dólares el barril a $12 dólares el barril, ese momento cambió el mundo para siempre. Creo que a la República Dominicana nos está por llegar nuestro 20 de octubre de 1973, si no es que ya nos llegó, y vamos a tener que cambiar muchas cosas con la misma urgencia y agresividad que tuvo el mundo, en especial los Estados Unidos, en aquel momento. 


La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel ha dado un giro hacia lo peor, no solo el Estrecho de Ormuz sigue cerrado, sino que Israel atacó South-Parse lo que trajo la respuesta de Irán con un ataque en Ras Laffan en Qatar, en un escalamiento de los objetivos militares que ahora incluyen las infraestructuras de producción de petróleo y gas licuado de petróleo. Esto significa que aún en un escenario donde la guerra se acabe rápido (lo que ahora mismo luce remoto), el daño a las infraestructuras de producción podría impactar la oferta global de petróleo por años en lo que estas son reparadas y puestas de nuevo a producir. 


Si ha habido un momento para declarar un estado de emergencia para la producción energía, el transporte y la importación de cualquier producto derivado del petróleo en la República Dominicana es ahora. 


En 1973, el Presidente Nixon redujo los límites de velocidad en las autopistas a 55 mph, los gobiernos estatales solicitaron a sus ciudadanos que no colocaran de luces navideñas (algunos abiertamente lo prohibieron), se racionó la venta de combustibles y se fijaron controles de precio, se dejó de vender combustibles los fines de semana, se creó la reserva estratégica de petróleo, se creó la Agencia Internacional de Energía, se hizo un pivote agresivo hacia la instalación de más plantas nucleares y aumentar la producción de petróleo fuera de la OPEC. En fin, la respuesta a esa crisis le cambió la cara al mundo en su momento y muchas de esas medidas se siguen sintiendo hasta el día de hoy. 


En República Dominicana la posibilidad de que la guerra en Irán lleve hacia una escalada de los precios del petróleo hasta $200 dólares el barril como vaticinan algunos nos presenta un escenario catastrófico, y debemos actuar con urgencia. 


La instalación de generación eléctrica de fuentes no importadas debe acelerarse junto a un esfuerzo agresivo de crear y aumentar exponencialmente nuestra capacidad de almacenamiento de energía. Debemos acelerar la electrificación del parque vehicular creando incentivos fiscales y estableciendo programas de financiamiento para su adquisición que incluya el intercambio de vehículos con motores de combustión interna. El Estado debe tener un protocolo de racionamiento de su consumo de energía que incluya el trabajo de remoto de sus trabajadores, el cierre de oficinas públicas y la atención 100% digital para los servicios del Estado que puedan realizarse en esa modalidad, y crear un esquema de incentivos para que sector privado adopte medidas similares. 


El país ha sobrevivido varias crisis recientes con los precios del petróleo, pero ninguna con la gravedad de la presente. Espero que en esta ocasión de una vez y por todas tomemos la decisión colectiva de liberarnos de nuestra dependencia de la importación de combustibles.


 
 
 
  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • Mar 18
  • 2 min read

Este año volvió el Clásico Mundial de Béisbol y la República Dominicana, aunque no obtuvo los resultados deseados, se volvió a lucir ante el mundo como la potencia de ese deporte que es. Pero lo que me llama la atención no es lo que nuestros jugadores hicieron en el terreno de juego, más bien lo interesante es lo que estos hacen y representan para la República Dominicana y cada uno de los dominicanos lo que les hace más valiosos aún.


Todo el que me conoce sabe que no soy muy fanático del béisbol y que francamente no sé mucho sobre ese deporte, pero cada 3 años no puedo evitar dejarme envolver por el Clásico Mundial de Béisbol y la energía de nuestros jugadores. Durante las 2 semanas que dura el torneo no solo nos estamos dando el lujo de ver a nuestros jugadores lucirse haciendo lo que mejor saben hacer, sino que todos los dominicanos tenemos el gusto de ver nuestro retrato en la gran pantalla a los ojos de todo el mundo.


Conocemos muy bien el talento de nuestros jugadores, más aún sabemos de sus sacrificios, profesionalismo y la dedicación que ponen a su oficio. Estar en donde están ellos requiere un nivel de disciplina y entrega élite a la que solo pueden llegar una fracción del 1% de los que lo intentan, y estos no solo lo logran, sino que dentro de esa fracción del 1% élite, todos y cada uno de nuestros jugadores están en el top del 0.1%. Pero lo que nos llega al corazón, la razón por la cual el país se paraliza para verlos, es que en el fondo de todo ese trabajo y dedicación queda la realidad de que ellos comparten la experiencia nuestra de seguir siendo dominicanos. 


La alegría con la que juegan nuestros jugadores, la forma en la que hablan entre ellos y se comportan en el dugout, es tan dominicana que no importa el oficio al que nos dediquemos, la provincia en que nacimos, el barrio donde nos criamos o el país donde estemos, todos nos vemos retratados. La “chercha”, el “coro sano”, ahí es donde nuestros jugadores plantan un espejo al resto de todos los dominicanos y es donde nos vemos reflejados, y lo vemos y lo disfrutamos como corresponde, con orgullo y felicidad, porque eso es lo que no entiende el que no conoce nuestro país, de eso es lo que se pierde el turista “all inclusive”, esa es la alegre esencia de la dominicanidad.


Ver cada tres años a nuestros jugadores moviliza a todos los dominicanos no por el nombre en la camiseta, o los colores del equipo, ni siquiera la bandera o el himno, es ver el espectáculo de nuestra dominicanidad pavoneándose ante todo el mundo sin rubor alguno, con todo el orgullo y en todo su esplendor, y la alegría que dominicanos nos provoca ver eso es simplemente indescriptible.    


Para todo el que alguna vez se puso el uniforme de la República Dominicana, y muy especialmente para cada uno de los jugadores que nos representó en este Clásico Mundial de Béisbol de 2026, mis eternos agradecimientos por siempre mostrarnos como se siente el genuino orgullo de ser dominicanos.  


 
 
 

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