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  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • Sep 20, 2023
  • 2 min read

Recientemente se ha venido resaltando la situación de los presos preventivos en nuestras cárceles, número que persistentemente se ha mantenido por encima del 60% del total de presos en los últimos años. A esto se suman casos específicos, como el de Julio César Llorente López, donde sale a relucir la imposición de prisión preventiva por tiempos en exceso al que estos podrían ser condenados en un juicio de fondo. Para esta ocasión sugiero la creación de unas pautas de sentencias definidas por el Poder Judicial que entre al detalle de las circunstancias de los casos de naturaleza penal y defina la condena apropiada para los mismos.


Las leyes tienden a ofrecer rangos generales de penas aplicables a cada delito o medida de coerción, dejando a la discreción de los tribunales la más apropiada para los casos que les sean presentados dentro de ese rango definido por la ley. Lamentablemente, como es evidenciado en el caso específico de las sentencias de medidas de coerción, la discrecionalidad de los tribunales tiende a decantarse por la via de menor resistencia, en muchos casos sin mayor ponderación de las circunstancias específicas de cada imputado o el delito del cual son acusados.


Definir unas pautas de sentencias por parte del Poder Judicial tendería a motivar una mayor contextualización de cada caso por parte de los jueces. Por supuesto, estas pautas, en principio, no serían vinculantes a los jueces ya que su independencia de criterio debe ser respetada por el Poder Judicial. Sin embargo, esto podría servir a la defensa y al Ministerio Público para tener una idea razonable de como deben orientar sus pedimentos y hacer más predecible la actuación de los tribunales, y con el tiempo tendería a obligar a los jueces a entrar en detalles de porqué eligen desviarse de dichas pautas en caso de hacerlo.


Parte de fortalecer la seguridad jurídica en nuestro país también requiere de la predictibilidad y razonabilidad de las decisiones de nuestros tribunales, en lo que esas pautas de sentencias pudieran servir como un paso agigantado en esa dirección. Es por ello que es de vital importancia que las mismas sean construidas con criterios objetivos, ya que justo parte de lo que se desea mitigar al implementarlas es la subjetividad que usualmente derivan del pedimento de las partes, el Ministerio Público y por último en la decisión de los jueces.


Por supuesto, esto sería una herramienta adicional que permitiría al Poder Judicial evaluar de manera más efectiva el desempeño de sus jueces, ya que si bien las pautas no podrían ser vinculantes sobre la soberana apreciación de estos, su interés en justificar a las partes su posible desvío de las mismas documentaría la capacidad e interés de los jueces en impartir justicia.


No debemos esperar, y al menos así lo creo, que la creación de pautas de sentencias tanto para juicios de fondo como en el conocimiento de medidas de coerción resulten en un panacea inmediata que reduzca el uso de la prisión preventiva o evite la imposición de sanciones draconianas en casos que no lo ameriten, pero entiendo que al igual como lo fue el Código Procesal Penal en su momento puede redefinir la cultura a lo interno del Poder Judicial y el Ministerio Público y encausarnos hacia un sistema de justicia más justo y menos propenso a arbitrariedades.


 
 
 

La República Dominicana está en medio de un fuerte brote de dengue que ya se perfila a exceder la cantidad de afectados por esta enfermedad en cualquier año de la era post-COVID. El dengue es parte de la realidad de nuestro país, y esta va a tender a empeorar en el tiempo como resultado de los efectos del cambio climático, salvo que hagamos algo radical para evitarlo. En esta ocasión propongo hacer de nuestro país el laboratorio para la erradicación del dengue creando las condiciones legales, logísticas y económicas para estimular la investigación y desarrollo de métodos preventivos, paliativos y curativos enfocados a tal fin.


Actualmente hay varias vacunas para el dengue en distintas etapas de implementación, de hecho ya hay 2 autorizadas para su uso limitado en personas con ciertas condiciones específicas. Partiendo de la experiencia con las vacunas del COVID-19, podemos anticipar que el acceso y el costo a estas vacunas va a ser un problema para nuestro país, es por ello que debemos estimular a empresas farmacéuticas a que empiecen a desarrollarlas y producirlas aquí con un régimen legal y fiscal más competitivo para esa industria.


También podemos dar el paso para atraer el desarrollo de estudios biológicos y genéticos para disminuir la capacidad de transmisión de la enfermedad por el mosquito aedes aegypti. Alrededor del mundo se han venido realizando experimentos utilizando bacterias sobre los mosquitos o creando mosquitos modificados genéticamente para reducir o completamente eliminar la capacidad de estos para transmitir la enfermedad. De igual forma, también hay experimentos que buscan reducir de forma masiva la población de mosquitos alterando genéticamente su capacidad de reproducirse, aunque esta es un poco más delicada ya que es difícil determinar el impacto que eliminar los mosquitos por completo podría tener en el ecosistema.


Para estimular que todos estos proyectos y estudios se realicen en la República Dominicana debemos tener un marco legal, fiscal y financiero que estimule esa presencia. Teniendo en cuenta que el elemento financiero pudiera ser el más complejo de implementar, dada la naturaleza experimental de este tipo de desarrollos, podríamos atraer el financiamiento de organismos multilaterales para hacerlo posible. En la medida que los efectos del cambio climático sigan extendiéndose en el planeta, las enfermedades tropicales tenderán a extender sus fronteras hacia zonas donde hoy predominan climas templados, por lo que mitigar o erradicar estas enfermedades ahora es en el interés de las países desarrollados que eventualmente se empezarán a ver seriamente afectados por estos cambios.


Establecer en la República Dominicana las condiciones para estimular los desarrollos y avances de medidas preventivas, paliativas y curativas del dengue pudiera servir como un primer paso para establecer una cultura local de innovación en medicina, biología y genética que hoy puede empezar a atacar a nuestro cotidiano problema del dengue, pero que igual podría ser replicado hacia otras enfermedades como la malaria, el zika y la chikungunya y convertirse en nueva exportación nuestra hacia el resto del mundo.


 
 
 
  • Writer: Orlando Gomez
    Orlando Gomez
  • Sep 6, 2023
  • 2 min read

No obstante las amplias oportunidades que se vienen presentando, los abogados hemos ido mostrando cierta resistencia, o temor, a los avances tecnológicos y así se ve reflejado en nuestro trabajo. Los contratos y la forma en que los construimos son de esas cosas que reflejan nuestra dificultad de adaptación, y ante la formación de vínculos jurídicos cada vez más complejos insistimos en estructurarlos empleando métodos viejos que al final operan no sólo en nuestro propio detrimento sino en perjuicio de nuestros clientes.


El problema que siempre debemos enfrentar los abogados al momento de elaborar un contrato es definir las intenciones de las partes y el alcance de lo pactado entre ellas de forma clara, reduciendo los espacios de interpretación, para mitigar que interpretaciones posteriores por parte de terceros, en particular jueces o árbitros, se desvíen de la intención originalmente acordada.


Para ello, durante siglos, los abogados nos hemos dedicado a describir cada detallito de lo que interpretamos que desean las partes y prever cada contingencia futura, que terminamos con contratos gigantescos que realmente no leen ninguna de las partes y que a los mismos abogados les cuesta descifrar. Esto no es un problema de calidad o expertise del abogado, sino a las limitaciones del medio que empleamos, el lenguaje escrito, y lo que hemos olvidado, el consentimiento de las partes puede ser transmitido por cualquier medio.


Mi propuesta es que repensemos la forma en que estructuramos nuestros contratos utilizando la enorme caja de herramientas que hoy nos ofrece la tecnología. Es díficil argumentar que una descripción textual de un bien dado en venta es mejor, o más precisa, que una imagen o video del bien. Por igual, en vez de tener una descripción rígida de las obligaciones de las partes estas se pueden beneficiar de un documento dinámico que no sólo indique las expectativas de las partes, sino que estas puedan ir certificando su ejecución a lo largo de su ejecución en un documento dinámico. Hasta podemos preguntarnos ¿es una dirección puesta por escrito, en especial en nuestro país, más efectiva en indicar una ubicación que la indicación que nos puede ofrecer un GPS?


La forma misma en como estructuramos nuestros contratos pueden ser más agradables a la vista e invitar a su lectura. No debemos sentirnos atados a la tiranía de los artículos y los por cuantos, porque esto no es exigido para dar forma al consentimiento. Es perfectamente posible definir el alcance de los contratos y la intención de las partes auxiliándose de más elementos gráficos y menos palabras, lo que nos va a servir para reducir los espacios a reinterpretaciones.


Vivimos en un mundo distinto a nuestros colegas de hace un siglo, y nuestros clientes que viven este mundo necesitan que hablemos su mismo idioma y utilicemos las mismas herramientas que ellos utilizan para comunicarse. Parte de ese cambio debe reflejarse en la forma como trabajamos, y debemos atrevernos a repensarlo todo conociendo la enorme caja de herramientas que hoy nos brinda la tecnología que puede hacernos el trabajo mucho más eficiente, efectivo y hasta placentero, no únicamente para nosotros mismos, sino muy especialmente para nuestros clientes.


 
 
 

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